
Yo siempre he sido de los que mantienen que los juegos son muy caros, nunca me ha parecido de sentido común que hoy en día la compra de 2 o 3 juegos (de los últimos) cuesten tanto como la propia consola. Lo ideal en mi opinión es que el precio rondase el precio de venta de una película DVD, o algo más, entre los 20 y los 30 euros, ése sería un precio asumible, razonable. No olvidemos que lo que se compra es normalmente un producto del que no se conoce realmente su calidad ni jugabilidad, por mucho que se hayan leído mil y una reseñas, porque no hay que olvidar que sólo a la hora de jugarlo (una vez comprado) conoceremos si nos gusta o no, si tiene una gran jugabilidad o no, si el nivel de dificultad se adecua a nuestra pericia o no.
No hay decepción más grande que la que te llevas al comprar un juego y comprobar que no vas a amortizar lo mucho que te ha costado. Porque el juego puede ser muy bueno, pero si no consigues pasar de la primera fase, digamos que se te queda cara de tonto, un ejemplo de ello lo encontramos en el Ninja Gaiden. Juegazo donde los haya, buen acabado, jugabilidad, y todo lo que tu quieras pero difícil de narices. Debería haber un equilibrio entre dificultad (y aquí me refiero a horas de juego garantizadas, por muy negado que sea el jugador), jugabilidad (que el juego sea atractivo y de fácil uso, fácil de manejar y entretenido) y precio (entre uno 20 y 30 euros). Un par de contraejemplos, TimeSplitters 2 y State of emergency, juegos con múltiples modos de juego y horas de entretenimiento asegurado.
Pongamos que un juego no costase dinero, que fuesen gratis. Si esto sucediera, la tendencia lógica sería la de cambiar de juego a la primera de cambio (yo lo haría, no tengo voluntad), a la primera dificultad en juego. El resultado sería que habríamos jugado a muchos juegos y no habríamos acabado ninguno, si dedicamos siempre el mismo tiempo de juego que si costasen dinero.
No estoy a favor del pirateo, es decir del pirateo indiscriminado. El juego ha de costar dinero (no demasiado, hay que evitar posibles decepciones), ha de tener un valor suficiente como para inducir en el jugador un deseo de tenerlo, de jugarlo y acabarlo, de disfrutarlo en toda su dimensión, como producto de ocio que es.
Es por eso que mi actual comportamiento respecto a la compra de juegos es el de comprar sólo juegos de segunda mano, a un precio más que adecuado, gracias a los mercadillos de segunda mano y a las tiendas dedicadas comercialmente a ello. Tiene el pequeño inconveniente de que nunca juego a últimas novedades, siempre me espero a que éstas bajen de precio, pero nunca (mejor dicho, casi nunca, maldito Ninja Gaiden) me llevo grandes desilusiones ni me siento estafado.
Posted by kedume at 20:57:47. Filed under: Videojuegos
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