He jugado a muchos survival horror en mi vida, y por lo general con buenos resultados. He jugado a casi todos los Resident Evil (digo casi todos porque no tengo Gamecube), sea en PC o en Dreamcast, a los Alone in the Dark, a algún Dino Crisis, al Project Zero para Xbox, y alguno menos conocido para la Dreamcast como el Carrier. Como digo con buenos resultados por lo general.
Una de las sagas que más me he perdido es la de Silent Hill. Recuerdo haber visto el primer Silent Hill para PlayStation en algún escaparate, el protagonista con la linterna, a oscuras, que acojone. Aprovechando la salida de Silent Hill 4: The Room para Xbox, decidí comprarlo (de segunda mano, como viene siendo costumbre) para acercarme un poco a la saga.
El hecho es que el juego se me ha atragantado de mala manera, tiene casi todos los elementos que hacen que pierda los nervios con los survival horror. No se puede salvar la partida más que en un sólo lugar: The Room. Eso es algo que siempre me ha molestado, pero almenos en Resident evil y otros juegos de este tipo puedes salvar en más de un sitio. La otra cosa que me revienta, quizá porque mi otro género favorito es el FPS, es que hay enemigos que no mueren nunca, son como fantasmas que salen de las paredes y van de aquí para allá dando la murga. Otra cosa común a todos los survival horror es la falta de munición, nunca hay de sobras. Total que al final lo he dejado a las pocas horas de juego (un par si llega), la verdad es que me he rallado al llegar a un sitio en el que me acompañaba un personaje (la de la foto), en el metro, yo podía pasar por la salida del metro y ella no (inexplicablemente), total que hemos tenido que buscar otra salida por entre vagones, para, al final, desaparecer y dejarme sólo, vaya todo el trabajo para nada.
Haré lo que hago en estas ocasiones, dejarlo reposar, quizá no era el momento, quizá más adelante, no sé.
Posted by kedume at 11:59:50. Filed under: Videojuegos

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