Psi-Ops: The Mindgate Conspiracy me ha sorprendido gratamente, por muchas razones.
Porque el protagonista es un personaje torturado y sin memoria (eso siempre me ha gustado, tanto en los videojuegos como en el cine) por ejemplo.
Porque el juego se desarrolla como si de una película se tratara, la trama se va desgranando poco a poco, y no resulta para nada aburrida.
También porque el protagonista tiene unos poderes que le hacen casi un superhéroe de comic, y que a pesar de eso el juego no resulta sencillo (tampoco es difícil). Unos poderes que van de la telequinesis al control mental (recordando al gran
Messiah) pasando por la piroquinesis o la visión remota (poderes que podemos ver también en otro juego que salió cuando éste, el
Second Sight). Mi preferido la telequinesis, no hay como elevar a un enemigo y hacerlo volar por el aire como si de graciosa ave se tratara.
Otra razón es la serie de tutoriales que van enseñándote los versátiles poderes, tutoriales a modo de
flashback que sitúan al personaje principal (Nick Scryer) en el pasado y que se hacen bastante necesarios en este juego (que
no en todos los juegos).
Otra buena razón que lo hace un buen juego es el malo, un malo-malo de verdad, un tal Edgar Barret (en la imagen), armario ropero de dudoso gusto con las corbatas dotado de poderes mentales que quitan el hipo. Hacía tiempo que no me encontraba a un malo tan bueno (en el mal sentido). El malo había sido anteriormente jefe del protagonista en un cuerpo especial del ejercito, eso hace que el malo conozca al bueno del juego, que no al revés, ya que éste a perdido la memoria. En los
flashbacks de los tutoriales es precisamente éste malo quien le enseña a utilizar los poderes, así que resulta paradógico que el malo vaya ayudando al bueno a recobrar sus poderes a medida que va recobrando la memoria para que al final pueda acabar con él. Lla nota graciosa es ver al malo en las diferentes épocas de los
flashbacks con peinados diferentes, a lo afro, con rastas, corto, etc.
Lo dicho un gran malo para un buen juego que os recomiendo si todavía no habéis tenido oportunidad de jugarlo.

Deanimator es un juego hecho en Flash basado en la obra de H.P.Lovecraft, más concretamente en
Herbert West: Reanimator. El autor de este minijuego es el ilustrador Bum Lee, del cual podéis ver parte de su obra en su
web. El juego (jugable online desde
aquí) es una auténtica delicia, sencillo y emocionante. Se trata de ir eliminando a los zombies que se dirigen hacía ti. Un indicador a la izquierda indica la fase, uno en el centro la cantidad de zombies eliminados, y uno a la derecha te muestra la cantidad de balas disponibles (el más importante). Los zombies aparecen por la derecha y por debajo y si te llegan a coger se acaba la historia, mejor que cerréis lo ojos y los oídos si eso ocurre. Ya me diréis que tal.
Leía hace unos días en una revista sobre videojuegos (la revista oficial de Xbox, para más señas) que el nivel de piratería de algunos juegos alcanzaba en algunos casos hasta el 30% o 40% de unidades pirateadas.
Yo siempre he sido de los que mantienen que los juegos son muy caros, nunca me ha parecido de sentido común que hoy en día la compra de 2 o 3 juegos (de los últimos) cuesten tanto como la propia consola. Lo ideal en mi opinión es que el precio rondase el precio de venta de una película DVD, o algo más, entre los 20 y los 30 euros, ése sería un precio asumible, razonable. No olvidemos que lo que se compra es normalmente un producto del que no se conoce realmente su calidad ni jugabilidad, por mucho que se hayan leído mil y una reseñas, porque no hay que olvidar que sólo a la hora de jugarlo (una vez comprado) conoceremos si nos gusta o no, si tiene una gran jugabilidad o no, si el nivel de dificultad se adecua a nuestra pericia o no.
No hay decepción más grande que la que te llevas al comprar un juego y comprobar que no vas a amortizar lo mucho que te ha costado. Porque el juego puede ser muy bueno, pero si no consigues pasar de la primera fase, digamos que se te queda cara de tonto, un ejemplo de ello lo encontramos en el
Ninja Gaiden. Juegazo donde los haya, buen acabado, jugabilidad, y todo lo que tu quieras pero difícil de narices. Debería haber un equilibrio entre dificultad (y aquí me refiero a horas de juego garantizadas, por muy negado que sea el jugador), jugabilidad (que el juego sea atractivo y de fácil uso, fácil de manejar y entretenido) y precio (entre uno 20 y 30 euros). Un par de contraejemplos,
TimeSplitters 2 y
State of emergency, juegos con múltiples modos de juego y horas de entretenimiento asegurado.
Pongamos que un juego no costase dinero, que fuesen gratis. Si esto sucediera, la tendencia lógica sería la de cambiar de juego a la primera de cambio (yo lo haría, no tengo voluntad), a la primera dificultad en juego. El resultado sería que habríamos jugado a muchos juegos y no habríamos acabado ninguno, si dedicamos siempre el mismo tiempo de juego que si costasen dinero.
No estoy a favor del pirateo, es decir del pirateo indiscriminado. El juego ha de costar dinero (no demasiado, hay que evitar posibles decepciones), ha de tener un valor suficiente como para inducir en el jugador un deseo de tenerlo, de jugarlo y acabarlo, de disfrutarlo en toda su dimensión, como producto de ocio que es.
Es por eso que mi actual comportamiento respecto a la compra de juegos es el de comprar sólo juegos de segunda mano, a un precio más que adecuado, gracias a los mercadillos de segunda mano y a las tiendas dedicadas comercialmente a ello. Tiene el pequeño inconveniente de que nunca juego a últimas novedades, siempre me espero a que éstas bajen de precio, pero nunca (mejor dicho, casi nunca, maldito
Ninja Gaiden) me llevo grandes desilusiones ni me siento estafado.